Mucho más que alojamiento en el corazón de Granada.
Formación, convivencia y excelencia académica.

Desde 1945, nuestra fórmula funciona: un Colegio Mayor masculino donde se potencia la convivencia, el estudio y los valores. Somos una comunidad viva donde cada colegial aporta y recibe.Aquí encontrarás las herramientas, el ambiente y el apoyo necesario para convertir tu paso por la universidad en un éxito académico y personal.
¿Qué es un Colegio Mayor y por qué te interesa?
La mayoría de las residencias te dan una llave y una bandeja de comida. Nosotros te damos una red de contactos, un ambiente de estudio y un grupo de amigos que te exigirán ser mejor. No vienes aquí a «pasar» por la universidad; vienes a exprimirla.
Albayzín es la mejor opción para vivir la vida universitaria en Granada.

Convivencia: Amigos para siempre
Aquí nunca te sentirás solo, desde el primer día formas parte de algo grande.
- Vida en común: Comemos, cenamos y charlamos juntos. Aquí la amistad surge de forma natural en el día a día.
- Actividades: Deporte, competiciones, salidas y tertulias. El Colegio es divertido y activo. Te sentirás acompañado y respaldado en todo momento.

Estudio: Un entorno que te lo pone fácil
Tu prioridad es la carrera y nosotros ponemos los medios para que brilles.
- Concentración: Salas de estudio silenciosas y bibliotecas equipadas donde es fácil ponerse a trabajar.
- Apoyo constante: Cuentas con la experiencia de colegiales mayores y profesores que te orientan. Si una asignatura se complica, tienes ayuda en la habitación de al lado.

Formación: Cabeza y corazón
El título universitario es importante, pero el carácter lo es más.
- Cultura inquieta: Invitados de nivel, debates y actualidad para que tengas criterio propio y una visión amplia del mundo.
- Habilidades humanas: Aprendes a convivir, a liderar iniciativas, a ser solidario y a pensar en los demás. Sales preparado para la vida real.

Identidad: Valores cristianos
Identidad y Propósito: Somos una obra corporativa del Opus Dei. Nos define la búsqueda de la excelencia en el trabajo y la vocación de servicio a la sociedad.
Apertura y Libertad: El colegio mantiene una identidad católica, pero es un espacio abierto a todos. Convivimos con estudiantes de diversas creencias bajo un clima de respeto y libertad personal.
Mentoría: Tu hoja de ruta personal
Tu crecimiento no puede ser genérico. Por eso, cada colegial cuenta con un mentor del equipo directivo con quien se reúne mensualmente. Este espacio supera el simple seguimiento académico: te acompañamos en el reto de vivir fuera de casa y en tu maduración personal. Aquí es donde el Programa de Desarrollo Universitario (PDU) cobra vida: aterrizamos los temas de las sesiones generales y los convertimos en objetivos tangibles. No te decimos qué hacer, te damos las herramientas para que tú decidas quién quieres ser.
80 años de experiencia universitaria
¿Para qué ha puesto la Obra este Colegio Mayor? Para haceros felices; felices en la tierra, siendo hombres de provecho y buenos cristianos
San Josemaría Escrivá, respondiendo a un residente en 1972.

El primer director del colegio mayor fue Juan Antonio Galarraga, doctor en Farmacia y premio Juan de la Cierva del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Este investigador donostiarra, agudo científico de personalidad abierta y servicial marcó una impronta que a lo largo de los años se ha tratado de mantener: aunar la competencia profesional y un fuerte espíritu de colaboración.

Por los pasillos y habitaciones del Carmen de las Maravillas comenzaron a subir y bajar estudiantes de toda España. Algunos de ellos, como Pedro Lombardía, que llegó a ser catedrático de Derecho Canónico, lograrían un prestigio internacional en sus disciplinas académicas.
Desde sus comienzos, el Colegio Mayor Albayzín se benefició de la colaboración de profesores que, sin vivir entre sus paredes, aportaron su ciencia y su buen hacer humano y universitario. Entre otros muchos podemos destacar al constitucionalista Luis Sánchez Agesta; al catedrático de Farmacia José González Castro, o al ilustre médico Eduardo Ortiz de Landázuri, decano de la Facultad de Medicina de Granada, vicerrector de la misma universidad, y uno de los forjadores de la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra.
Un ilustre residente de la residencia del Albayzín, impulsor de sus actividades culturales durante largos años, fue Antonio Fontán, catedrático de Latín y futuro maestro de periodistas y político, que llegó a ser presidente del Senado y ministro durante la democracia.
El 14 de julio de 1951 marca un hito importante en la historia de la residencia del Albayzín. En esa fecha, el director de Enseñanza Universitaria, José Ibáñez Martín, concede la categoría de Colegio Mayor y aprueba los estatutos por los que se regirá, decisión publicada en el Boletín Oficial del Estado del 24 de julio de ese mismo año.
Más tarde, en los años 60, hubo de afrontarse el cambio de sede. Entre el Carmen de las Maravillas, que albergaba medio centenar de estudiantes, hasta la sede actual –para 100 residentes- hubo de pasarse por un período de transición, en que el colegio mayor se ubicó en un edificio de la calle de las Tablas, muy próximo a la entonces Facultad de Filosofía y Letras de la calle Puentezuelas (hoy Facultad de Traducción e Interpretación) y de las Facultades de Derecho y Ciencias.
Joaquín Navarro Valls, psiquiatra y periodista, conocido sobre todo por haber dirigido durante muchos años la Oficina de Prensa de la Santa Sede, fue el director de la residencia durante el curso 62/63.
El colegio mayor nunca se limitó a fomentar actividades académicas y culturales: la solidaridad –desde el principio se colaboró con las familias pobres del barrio del Albayzín-, el deporte y el amor a la naturaleza siempre han estado presentes. El colegio nunca dejó de mirar a Sierra Nevada y fue pionero en la promoción del deporte blanco. Así, el Club Montañero de Estudiantes fue un fruto maduro del Colegio Mayor y el Albergue de la Hoya de la Mora, uno de los tres que existían entonces en la Sierra, fue reconstruido y habilitado por residentes del Albayzín, posibilitando que desde 1963 a 1979, pasaran por allí miles de estudiantes que tuvieron un privilegiado contacto con la naturaleza.
Las bodas de plata del Colegio Mayor se celebraron durante el curso 70/71, ya plenamente asentado en su nueva sede. Los actos del XXV aniversario fueron presididos por Federico Mayor Zaragoza, después tantos años director general de la UNESCO y colaborador habitual del colegio.
El curso 95/96 Albayzín celebró sus bodas de oro. El Hospital Real, sede del rectorado de la universidad acogió un solemne acto, donde la presencia del rector y del alcalde mostraron las dos coordenadas en las que se mueve el Colegio Mayor Albayzín: el servicio a la universidad y a la sociedad. Una Misa solemne en la Capilla Real escenificó asimismo el espíritu cristiano que lo anima desde el principio.